Cospedal: recortes (o ajustes) sociales y ahora democráticos
La implacable presión que Cospedal ejerce sobre sus consejeros, portavoces y, en particular, sobre el secretario general del PP y presidente de las Cortes, Vicente Tirado, está conduciendo a excesos de autoritarismo que no se habían conocido en Castilla-La Mancha desde que se instauró la democracia. Estas actuaciones, que dan la sensación de buscar la complacencia de su jefa de filas, cumpliendo en exceso sus indicaciones, restan crédito a las instituciones y a los propios políticos que escenifican las puestas en escena.
Se debatía en las Cortes una iniciativa del Partido Socialista en contra de la privatización del Hospital de Tomelloso, en Ciudad Real. El portavoz del Partido Popular, Carlos Velázquez, desvió el asunto para hablar de la nave donde el anterior gobierno guardaba objetos de propaganda institucional para asegurar, con evidente demagogia, que con esos libros, llaveros y paraguas, podrían crearse hasta siete hospitales. Velázquez hizo alusión a los libros que allí se guardan, escritos por la esposa del anterior presidente, Clementina Díez.
El portavoz del Psoe, José Manuel Caballero, respondió mostrando un libro de los que se encuentran en la nave, editado por el actual gobierno de Cospedal, con prólogo del consejero Marcial Marín, titulado: "Más allá de la plaza. El toro de lidia en Castilla-La Mancha". Caballero reconoció que, igual que el portavoz del PP, iba a utilizar la demagogia para decir que "con los 15 policías que custodian el cigarral de Cospedal se podría pagar a diez médicos…". En ese momento estaba presidiendo la sesión Francisco Gil Ortega ya que Vicente Tirado se había ausentado del salón.Gil Ortega llamó al orden a Caballero por tercera vez y le quitó el uso de la palabra alegando que asuntos de ese tipo no podían tratarse en las Cortes ya que ponían en peligro la integridad de la presidenta. Caballero intentó responder que allí mismo el PP había hablado del coche blindado de Barreda…Privado de la palabra, Caballero regresó a su escaño.
LA REENTRÉ DE TIRADO
Así quedaron las cosas hasta que Tirado regresó a presidir el pleno quince minutos después. Buscando una y otra vez la aprobación de la presidenta Cospedal, con quien había hablado antes, Tirado pidió a Caballero que explicara lo acontecido para, nada más empezar éste a hablar, ordenarle que abandonara el salón. Tirado seguía mirando a la presidenta.
Cospedal pidió la palabra para aclarar que el coche blindado de Barreda se había comprado con dinero público y que su cigarral se lo había comprado ella con su dinero. Por cierto, como puede escusarse en el vídeo, Cospedal dijo que el cigarral todavía no es de su propiedad. Lo que no aclaró Cospedal, aunque sí apareció en varios medios de comunicación y agencias, es si la seguridad la paga ella de su bolsillo o con dinero público.
LOS ENTONCES PANCARTEROS, HOY CONSEJEROS
Tras preguntar públicamente a los socialistas en Talavera, al término del Congreso del PP, "¿Dónde está el dinero que os habéis llevado?", Vicente Tirado ha exhibido ante las cámaras y ante Cospedal, un nivel de máximo autoritarismo al ordenar a un diputado que abandonara el salón de Plenos de las Cortes Regionales.
Nunca antes se había expulsado a un parlamentario de las Cortes aunque los diputados del PP, muchos de ellos hoy sentados en el banco azul del gobierno, organizaron algaradas con pancartas en el salón de plenos y llegaron a abandonarlo hasta en ocho ocasiones durante la pasada legislatura. Pese a tratarse de auténticas manifestaciones entre los escaños, el por entonces presidente, Francisco Pardo, suspendió las sesiones pero nunca ordenó la expulsión de un diputado y menos por hacer el uso de su palabra.
Por supuesto, la iniciativa del Psoe en contra de la privatización del hospital de Tomelloso, que era en realidad de lo que se trataba, no salió adelante por el voto en contra de todos los diputados del Partido Popular.
