jueves, 6 de febrero de 2014

politica

8-02-2014

IZQUIERDA Y DERECHA EN POLÍTICA

Los orígenes del antiguo antagonismo de Izquierda y
Derecha, nace en los momentos de la Revolución francesa.
En donde, en los Estados Generales y en la Asamblea
Nacional, los mas conservadores se sentaban hacia la
derecha y los mas revolucionarios hacia la Izquierda, esta
distinción es muy popular hasta nuestros días, lo que
influencio a la política contemporánea y posmodernidad en la
clasificación de idearios políticos.
A que se refiere cuando se habla de Derecha e Izquierda?-
La Izquierda es el pensamiento político, filosófico,
económico
y social que prioriza el progreso y el cambio como solución
política, mientras que la derecha prioriza la conservación
del
orden establecido como solución política, este fue el
concepto que se tiene de Izquierda y Derecha desde
siempre, aunque sea verdadero esto no es completo debido
a que hay mas variantes que influyen en los pensamientos
políticos, EN GENERAL, estos son:

- A nivel económico, se prefiere la intervención estatal
(izquierda) o la economía Laissez faire (Derecha)

- A nivel moral, el estado no debe intervenir (Izquierda) o
debe (derecha)

- A nivel social, se deben hacer políticas sociales (Izquierda)
o las personas se deben hacer cargo de si mismas
(Derecha)

- A nivel nacional, se prefiere el sindicalismo o naciones
políticas (Izquierda) o las naciones o naciones culturales
(Derecha)

- Se niega la propiedad privada (Izquierda) o se afirma
(Derecha)

- Se prefiere el cambio (Izquierda) o la conservación
(Derecha)
Estas son las principales diferencias que se plantean en el
clásico antagonismo, aunque no es completo tampoco,
debido a que es muy totalizaste y estas dos posiciones
tienen núcleo común pero son muy heterogéneas, por
ejemplo, dentro de la derecha existen grupos partidarios de
la libertad económica y por ende la libertad negativa por lo
que se niegan las autoridades morales o también en la
Izquierda
que en ciertos casos favorecen el nacionalismo cultural o
romántico. Por ello se podrían dividir en cuatro grupos:
Dentro de la Derecha:

-Derecha Liberal
-Derecha Conservadora

Dentro de la Izquierda:
-Izquierda revolucionaria
-Izquierda Liberal

Derecha Liberal: Es aquella rama de la Derecha basada, en
el pensamiento económico ilustrado y pensadores
decimononos que ponen énfasis en las libertades negativas

(Aquellas que afirman que la verdadera libertad es la
individual y solo lo individual) y en especial en la libertad de
inversión y de industria, la Derecha Liberal es considerada
la
precursora del capitalismo mundial. El sistema
socioeconomico por excelencia de la derecha liberal es la
democracia liberal en donde se pone en el centro al
individuo. De la derecha liberal también se desprende una
rama del anarquismo, denominada Anarco-capitalismo o
también ciertas ramas del anarquismo individualista. Los
liberales consideran la verdadera igualdad solo a nivel
individual. También son librecambistas.

Derecha Conservadora: Es la clásica rama de la derecha,
que pretende la manutención del orden establecido, pero
no
a nivel liberal (aunque hay muchos conservadores que
tomen políticas liberales). La Derecha conservadora prefiere
las tradiciones, los valores, la moralidad y la nación y ponen
énfasis en la comunidad mas que en el individuo, El
conservadurismo a diferencia del liberalismo, hace practica
de un estado dirigista similar al izquierdista o en
intervención, favorecen la propiedad privada ademas,
promueven valores, tradiciones y valores comunitarios.
Ponen énfasis en el papel del individuo en la sociedad mas
que el mismo individuo. Son proteccionistas. El sistema
socio-económico por excelencia de la derecha conservadora
seria la monarquía parlamentaria o en casos mas extremos
la monarquía absoluta.
Izquierda Revolucionaria: Es la rama de la izquierda mas
clásica y extrema, desea un cambio brusco y radical que
cambie los ordenes existentes. Lo general que busca la
izquierda revolucionaria es un nuevo orden IGUALITARIO,
ya que el valor principal de la izquierda es la igualdad en
términos de derechos positivos y la izquierda revolucionaria
considera que las revoluciones son la manera de llegar a
esta clase de sociedad.
Izquierda liberal: es la rama de la izquierda, identificada con
la "nueva izquierda". La izquierda liberal considera que las
revoluciones no son el método de llegar a la sociedad
igualitaria de derechos positivos, sino es que es por medio
de reformas grandes (a diferencia de la derecha
conservadora) que fomenten el progreso social.
AVISO: las ideologías políticas son muy difícil de clasificar
ya
que son muy heterogéneas, estas son solos las bases de
cada pensamiento ideológico, lo heterogeneidad lo mayor
posible pero no es la verdadera real clasificación .

A NIVEL FILOSÓFICO:
La izquierda y la derecha también se puede interpretar en
la
filosofía política y social, se plantean diferentes argumentos
a cada una de las partes y diferentes corrientes de
pensamiento filosófico a cada una de ellas. Se puede hacer
hacer coincidir la izquierda con el racionalismo cosmopolita y
la derecha con el romanticismo nacionalista. La izquierda
considera que la razón debe guiar al ser humano hacia una
sociedad racional, igualitaria y libre planteada por los
ilustrados, consideran al ser humano como un ser capaz de
ser mandado por la razón, que posee capacidades iguales y
que tenemos partes comunes todos nosotros. La derecha se
podría acercar mas al romanticismo, consideraría al ser
humano como un ser de diferencias naturales, no totalmente
racional, que debe ser gobernado por las tradiciones, que
cada grupo humano o seres humanos son diferentes y
tienen diferentes capacidades. También se podría acercar la
izquierda con el progresismo y la derecha con el
organicismo. Los izquierdistas considerarían a la sociedad
como una entidad artificial que puede ser maleable y
direccionada al camino que se desee, mientras que la
derecha consideraría a la sociedad como un órgano natural,
que es incapaz de ser maniobrada o direccionada
correctamente y que debe seguir un "curso natural". Esto

TAMPOCO es totalmente así, ya que hay derechistas
ilustrados (ejemplo, Voltaire, Adam Smith) o izquierdistas
románticos (Rousseau, etc), por lo que tampoco es una
clasificación correcta. La política y el estudio social es propio
de cada uno pero tu opinión puede acercarse a cada una de
estas ideologías.


Izquierda y derecha en política


Los conceptos de izquierda y derecha -nacidos con la Revolución Francesa- como analizadores de la posición política, luego de dos siglos han caído en una franca confusión de sus referentes. Tanto la izquierda tradicional, que pretende moderar su discurso para ser aceptable por los sectores medios y altos del electorado, como la derecha histórica que ha lavado sus textos en una suerte de populismo para lograr adeptos entre el proletariado. La contemporaneidad puede observar de qué manera se están traslapando los discursos y se hace muy difícil poder discernir quien está a la diestra de quien, a la par que la clásica siniestra se ha mimetizado con los discursos de la derecha.
1. LA CONFUSION DE LAS IDEAS EN LA MISERIA DE LAS IDEAS
En una rápida y breve historia de la participación política, es posible señalar qué, en el Antiguo Régimen, el número de personas que procuraban ocupar el poder político o, al menos orientarlo, estaba limitado a los círculos palaciegos. Desde de la Revolución Francesa no cesa de aumentar el número de personas que pretenden designar a los gobernantes y determinar lo que sea el bien común. El proceso de crecimiento culmina en el primer cuarto del siglo XX con el permanente acceso de las masas a la política. Se trató de una participación alterada por las manipulaciones de la opinión y por las técnicas representativas, muchas veces engañadoras; pero, estafadas o no, las sociedades se politizaron, es decir, se fragmentaron en posiciones colectivas ante la cosa pública. Incluso, los más alejados del ágora, en su intimidad, toman partido. En la actualidad se observa una paradoja, mientras la inmensa masa de la población considera a la participación política como una perversión, ocurre un hecho paradojalmente curioso. Ante posibles elecciones abiertas o, con el "sistema de lemas", presentan su candidatura hasta uno de cada 30 ciudadanos en condiciones de inscribirse (1).
Recordando una cita de C. Marx (1847), que dice: "... que mientras en la vida vulgar y corriente todo tendero sabe perfectamente distinguir entre lo que alguien dice ser y lo que realmente es, nuestra historiografía no ha logrado todavía penetrar en un conocimiento tan trivial como éste. Cree a cada época por su palabra, por lo que ella dice acerca de sí misma y lo que se figura ser". En la actualidad, no sólo la historiografía cae en ese dislate de ingenuidad intelectual, sino que también lo hacen los pueblos y los politólogos (2).
Para estimular adhesiones, los partidos afirman valores propios, a la vez que se los niegan a sus adversarios. Los respectivos portavoces y clientelas multiplican las consignas de los líderes, tanto estas sean críticas o apologéticas. En el último tercio del siglo XX fue difícil encontrar un ciudadano occidental que no contemple su política nacional como un enfrentamiento de valores y contravalores, o sea, en términos morales de buenos y malos, una relación de antagonismo y agonismo. Ese talante tan generalizado, y no carente de fundamento, afecta también a los politólogos, que tienden a explicar la dicotomía derecha e izquierda con tácitos o expresos juicios de valor, por ejemplo, el comunismo es terror, el capitalismo es explotación. Asimismo, tanto para los definidos como de "derechas", como para los del anodino "centro", las izquierdas son materialistas y ellos son idealistas. Lo mismo ocurre a la inversa. Y ambos tienen razón, la izquierda es materialista por definición, aunque no por ello sus planteos no estén rebalsados de utopías. De la misma manera, la derecha puede ser definida como idealista a partir de su asociación con poderes sobrenaturales, aunque a nadie en su sano juicio le costaría reconocer que el pragmatismo con que se rodea no es una forma de expresión materialista en el orden de la generación de bienes financieros y económicos. Es decir, derechas e izquierdas no tienen la exclusión de los atributos "idealista" y "materialista", en tanto y cuanto cualquiera de las dos expresiones políticas hacen uso -y abuso- de tales características y, además, todo depende de cómo sean definidas previamente, ya que cada uno de esos atributos pueden ser leídos de diferente manera por distintos filósofos políticos.

A fin de poder enfocar el tema desde una perspectiva no ya neutral (3), sino solo con pretensión empírica, hay que proceder a una "metanoia" intelectual, a una renuncia a los sentimientos habituales y a los prejuicios arraigados a fin de interpretar los datos y elaborar una tipología política estrictamente racional. Hay, en suma, que situarse en un nivel cero de emotividad y partidismo. Si no se logra el giro mental de considerarse metódicamente sin compromiso, será imposible abordar la delimitación de la derecha y de la izquierda políticas sin caer en alguna forma de loa o de diatriba. ¿Cómo caracterizaría hoy a la derecha y a la izquierda un puro logos desencarnado, científico?. Esa es la ardua meta intelectual.

El siglo XXI encuentra al mundo en un vacío de ideas, y no como consecuencia de las predicciones de Fukuyama (1990). Es que pareciera que las ideas se han convertido en miserables. Hechos y no palabras, pareciera ser la consigna del momento. No se sabe muy bien si lo que impera es la ideología de la miseria (Proudhon, 1846), o la miseria de las ideologías (Marx, 1847).

2. ORIGEN OCASIONAL

La derecha y la izquierda, generalmente referidas a la orientación de la mano, son términos anatómicos de gran precisión, puesto que el punto de referencia, que es el cuerpo, permanece en una posición determinada. Cuando afirmamos de alguien que es diestro o zurdo no hay duda alguna acerca del significado. Cuando la acepción es trasladada a otros ámbitos significativos, la derecha y la izquierda pierden su valor absoluto, se convierten en nociones relativas al observador. Así se produce la clásica tergiversación del viandante que pregunta por una dirección, y su interlocutor frontal califica como derecha lo que para el demandante es todo lo contrario, porque es un lugar situado a su izquierda. La geografía desecha una terminología tan confusa y la sustituye por la más precisa de los puntos cardinales.

La distinción entre izquierdas y derechas se aplicó, por primera vez a la política, en la Francia revolucionaria. La Asamblea Constituyente, inició sus trabajos en 1792. Los diputados se hallaban divididos en dos grupos enfrentados: el de la Gironda, que se situó a la derecha del Presidente, y el de la Montaña, que se situó a la izquierda. En el centro tomó asiento una masa indiferenciada a la que se designó como el Llano -o la Marisma-. Los girondinos deseaban restaurar la legalidad y el orden monárquico, mientras que La Montaña propugnaba un estado revolucionario, el cual, después de anular a los girondinos, desembocaría en lo que se conoció -lamentablemente, aunque con justicia- como el Terror. Así se produjo una identificación de la izquierda con la radicalización revolucionaria que, al grito de "Libertad, Igualdad y Fraternidad", desencadenaría una etapa de utopías y ferocidad que sólo lograría detener el golpe de Estado de Bonaparte. Los implacables Robespierre, Danton y Marat fueron los caudillos y los definidores del primer partido político francés que se situó a la izquierda.

3. SIGNIFICACION EQUIVOCA

Dos siglos transcurrieron desde la Convención hasta hoy y, sin embargo, ni la derecha ni la izquierda política logran dotarse de contenidos pragmáticos continuos y relativamente estables. Por ejemplo, los liberales eran la izquierda en tiempos de Organización Nacional, y son la derecha en tiempos del menemismo. En Europa, la derecha era nacionalista hasta la II Guerra Mundial; pero poco después creó la Unión Europea, máximo exponente contemporáneo de la superación del Estado nacional. Objetivo éste último auspiciado desde el siglo XIX por el internacionalismo socialista, aunque llegado el momento no participó de los fastos de creación de tal organización transnacional.

La historia política muestra que los programas de la derecha y de la izquierda evolucionan de manera rotunda y, a veces, errática. Quizás el caso más elocuente sea la actual adhesión a la economía de mercado por parte de los contemporáneos comunismos reciclados, antes prototipos del intervencionismo estatal absoluto hasta llegar a convertirse en un capitalismo de Estado en la ex Unión Soviética.

Una evolución más lenta, pero paralela, fue la de las socialdemocracias desde la escisión de la Internacional Socialista. Sin salir de los límites de un país como Gran Bretaña, la izquierda laborista del estatista Premier Attlee, apenas sería reconocible en el actual gobierno del privatista Blair: el socialismo de éste hubiera sido considerado derechista hace sólo medio siglo. El peronismo, en Argentina, fue estatista -aunque derechista- de la mano de Perón, aunque en la actualidad alcanzó la cumbre -con la conducción del menemismo- de las privatizaciones. Es evidente, entonces, si abundáramos en más ejemplos obvios, que los cambios copernicanos de programas políticos no conocen fronteras. La derecha y la izquierda políticas carecen de contenido estable a escala universal y también nacional; son tan relativas como en geometría. Otro ejemplo. Durante la Cumbre de la Internacional Socialista (¿ ?) realizada en Buenos Aires -junio de 1999- se tuvo oportunidad de asistir, atónitamente, a la definición, por parte de variados líderes socialdemócratas, de la "tercera vía" propuesta tanto por el laborismo británico y los socialismos francés y alemán, como que "... apoyamos una economía de mercado, no una sociedad de mercado", es decir, una disociación -economía y sociedad, a la cual M. Weber (1944) no las veía como separadas- difícil de comprender más allá de la retórica fácil de los discursos huecos. Y más difícil aún, proviniendo de dirigentes de la socialdemocracia internacional, que si bien nunca se han mostrado como revolucionarios plenos, al menos han sido tibiamente progresistas.

Los dinamismos, a veces pendulares, de los programas partidistas impiden una caracterización general de la derecha y la izquierda; su descripción ha de ser coyuntural para un lugar y un tiempo. Tal historicismo inutiliza a los términos como permanentes categorías politológicas.

En suma, la distinción entre derechas e izquierdas políticas es más histórica que lógica y, consecuentemente, tiene un valor nominal, un contenido cambiante, una significación ocasional, y no es una terminología hermenéutica invariable para exponer la historia de la teoría y de la praxis políticas, ni siquiera en la edad contemporánea.

4. EL COMPLEJO DE INFERIORIDAD

En numerosas lenguas el vocablo que designa a la izquierda anatómica ha padecido connotaciones negativas. Hay culturas donde la mano izquierda está reservada para menesteres indignos. La condición de zurdo ha sido considerada como una anomalía y una presunción axiológicamente desfavorable. El término latino siniestro adquiere en la prosa contemporánea una significación moralmente negativa, que es la preferentemente heredada por algunas lenguas romances y entre ellas, por el español, donde prevalece la acepción de perverso, oculto, para lo siniestro (Falcón, 1997); quizás sea esa la razón de que se fuera imponiendo el eufemismo "izquierda".

A pesar de tan adversa tradición semántica, los posthegelianos reivindicaron su condición de izquierdistas. Y en Francia, los herederos de la Revolución procedieron a una progresiva dignificación del izquierdismo: "la gauche divine", tarea a la que se incorporaron diferentes socialismos, incluido el marxista. En la guerra de las palabras y de las ideologías, los autodenominados "progresistas" descalifican a los tachados de derechistas como reaccionarios, defensores de privilegios inicuos, y adversarios de la justicia social. Llegados a este extremo, cercano a lo satánico, algunos acusados empezaron a rechazar la condición de derechistas para adoptar otras denominaciones -aún no totalmente desprestigiadas- por la ofensiva retórica de sus adversarios: conservadores, populistas, democristianos, centristas, etc.

Así se ha llegado a la situación actual, que es la desaparición de la denominación "derecha" en la nomenclatura de los partidos políticos. Pero la cuestión no es sólo nominal: el complejo de inferioridad moral que los socialismos consiguieron inocular a sus oponentes llevó a estos a posiciones izquierdistas en lo que consideraron marginal al modelo de libre mercado, como en el plano de la cultura exquisita.

De tal forma se ha arribado a la paradójica situación actual: hay centro, izquierda y extrema izquierda; pero nadie se dice de derecha. Esto es una especie de hemiplejía política. Y, además, aparece la paranoica huida de los liberales hacia un supuesto centro para escapar de la proscripción verbal dictada desde la izquierda. Una primera aproximación a la definición de la derecha sería la posición política en la que nadie quiere ser situado. Claro que si esta fase dialéctica concluyera con la total desaparición de la derecha nominal, empezaría otra similar contra el centrismo como derecha vergonzante o encubierta. Es la humillación de cambios de nombre, hipocresías, enmascaramientos, concesiones y entregas a que se condenan quienes padecen esto que se puede definir como complejo de inferioridad política de identificación.

Es posible ilustrar esto en la Argentina actual -1999- dónde con un gobierno -menemismo- extremadamente liberal en lo económico y con un absoluto corrimiento del Estado de su obligaciones legales (Rodriguez Kauth, Del Estado...), no exista organización política alguna que se defina como de derecha. Ni aun la del propio ex Ministro D. Cavallo, quien fue el numen de las privatizaciones durante su gestión como funcionario del menemismo.

5. UNA LECTURA COMPARATIVA

A pesar del escepticismo de muchos politólogos tanto los periodistas como los políticos siguen utilizando la vieja distinción de izquierdas y derechas. Resulta difícil pensar que todos manejen un comodín equívoco, en todo caso, lo que utilizan es una reducción simplista; ya que se trata de términos relativos, y por lo tanto, históricos. Tanto las derechas como las izquierdas no han mantenido un contenido unívoco y estable. Ha sido superada la distinción entre las derechas e izquierdas de 1850, de 1900 o de 1950; pero, con significado distinto, subsisten en el año 2000. Periódicamente aparecen ensayos para delimitar los campos e -incluso- para salvar los contenidos de algún tiempo pasado. Asimismo, Del Río (1999) considera que en las dos últimas décadas la distinción entre derechas e izquierdas políticas se ha visto complicada en lo que se refiere a políticas gubernamentales. La izquierda como campo político, social e ideológico está más viva en Francia que en España o Alemania.

A continuación, intentaré desarrollar una suerte de diferenciación de ambos espectros y cómo los mismos terminan por confundirse.

a) Desde una caracterización racional, la izquierda sería un paradigma racionalista; mientras que la derecha se ubicaría del margen pragmático. Esto se apoya en que, desde Marx, la producción teórica de la izquierda ha sido mucho más voluminosa y compartida por mayor número de intelectuales que la de la derecha, a la cual se la puede considerar pobre de contenidos ideacionales. Pero, una mayor masa de bibliografía y de académicos no implica necesariamente mayor densidad racional.

Las derechas, en sus diversas versiones, siempre han contado con doctrinarios básicamente racionalizadores. Un ejemplo de esto último ha sido A. Smith (1784).

Se suele argumentar en contra de la superioridad racional de la izquierda que, durante la época de dominación comunista en Moscú, la producción intelectual surgida de los espacios geográficos dominados por aquellos, fue simplemente una retahíla de obsecuencias. Sin embargo, esto carece de valor cuando se piensa en autores marxistas críticos que llevaron adelante una prolífica obra de esclarecimiento político y social no dogmático. Caso semejante ocurre con los panegiristas de la derecha durante sus "reinados" (p. ej.: K. Schmitt en Alemania y B. Croce en Italia).

b) También se ha sostenido lo contrario, o sea, que la izquierda se ha desarrollado sobre la emotividad, y la derecha sobre la racionalidad. Esta interpretación se apoya en el hecho de que las políticas igualitarias del socialismo arraigan en la envidia y hasta en el resentimiento, mientras que -sostiene la derecha- la meritocracia se fundamenta en algo tan razonable como la jerarquización de valores. Pero esta exégesis explica únicamente una etapa, no todas. El liberalismo, que fue la izquierda a mediados del siglo XIX, era una construcción teórica, que no se fundaba en demagogias emotivas; en cambio, aquélla derecha confesional de la época se sostenía en sentimientos religiosos.

c) Una variante de esta distinción formal, que ya deja de ser tal pues se presenta cargada de contenidos, es la que identifica a la derecha con fideísmo y confesionalismo, y a la izquierda con secularismo y laicismo. Según esta clave, Aristóteles, que no creía en ninguna religión, sería un doctrinario izquierdista. Pero es que, además, siempre ha existido una derecha agnóstica: en Francia la que arranca del positivismo comtiano y pasa por Maurras; en España la de tantos moderados como Mon, Giner, Costa u Ortega; en Argentina L. Lugones sería el paradigma de tal fenómeno. En cambio, existe una izquierda mitológica como la jacobina que implanta el culto a la diosa razón, entronizada solemnemente en la catedral de París, o como el marxismo que se convierte en nueva fe con su libro revelado, su profeta, sus fanáticos, sus autores prohibidos, sus iconos, sus misioneros, sus anatemas, sus autos de fe e incluso su cuerpo incorrupto. Las guerras de religión, que subsisten ya no en la India o Líbano, sino en los inmediatos Balcanes ¿serían sólo entre derechistas?. Es absurdo afirmarlo. La apelación política a lo divino se remonta a los orígenes de la Humanidad y, la experiencia, demuestra que hay derechistas e izquierdistas incrédulos y creyentes. Que una parte de la izquierda política contemporánea fuera laica no permite la generalización, ya que, por ejemplo, Latinoamérica observa absorta los coqueteos de la izquierda con la llamada teología de la liberación, como una estrategia oportunista de recuperar espacios perdidos entre las masas (Ferrater Mora, 1971, Rodriguez Kauth, 1993).
d) Otra variante de la distinción formal es identificar a la izquierda con la utopía y a la derecha con el realismo. Si por utopía se entiende lo absolutamente imposible, la connotación será negativa y descalificadora, puesto que la política es el arte de lo realizable. Pero si por utópico se entiende una orientación ideal al que efectivamente cabe aproximarse, los hechos no confirman que las derechas políticas hayan carecido de ideales, más bien al contrario, aunque los mismos no sean -para mí- valiosos. Por ejemplo, las derechas confesionales, se han propuesto metas morales cuyo término, por definición, es un bien sumo al que cabe acercarse sin rebasarlo jamás. En todo objetivo ético hay un extremo que funciona como un límite, es decir, como un punto que está siempre más allá de todos los de la serie infinita a la que pertenece. Si bien es cierto, los idealismos no son monopolio de la izquierda ni de la derecha política, sin embargo, se puede afirmar que la izquierda levanta ideales altruistas y de solidaridad que no se encuentran en los idearios de la derecha, por la sencilla razón de que ésta es egoísta y eminentemente pragmática.
6. UNA LECTURA DESDE LA MORAL
La práctica usual de caracterización de la derecha y la izquierda consiste en adscribirles -como es obvio- valores diferentes. Resulta casi imposible alejarse de esta recurrencia judicativa a ser considerado mejor que el otro, ya que es consubstancial al quehacer político. Pero tal metodología axiológica no es neutral, debido a que los valores se ordenan jerárquicamente, e inclinarse a favor de unos suele implicar la afirmación de una superioridad o inferioridad con respecto a los de la orientación contraria. Además, cada valor enfrenta a su opuesto y, adjudicar uno positivo sugiere carencias en quien no lo posee. En fin, los valores afectados en este caso son fundamentalmente morales y les es consubstancial la gradación que va desde lo óptimo hasta lo pésimo pasando por lo mejor, lo bueno, lo mediocre, lo malo y lo peor. Suele ocurrir que caracterizar a las corrientes políticas según sus contenidos axiológicos es abandonar la neutralidad para incidir en la diatriba o la loa, ya tácitas, ya expresas.
a) Es un lugar común que el valor predominante de la izquierda sería la igualdad, mientras que en la derecha primaría la jerarquía. Esto es una traslapación de posturas que contraponen otro par de valores, el de la libertad y el del orden.
La igualdad de los individuos humanos no es un ideal, ni siquiera una utopía, es una falsedad puesto que no hay dos hombres idénticos ni biológica, ni intelectual, ni moral, ni técnicamente. Sólo es factible la igualdad de oportunidades; pero este objetivo, que tiende a superar discriminaciones injustificadas y ocasionales, es un lugar común de los programas partidarios. La pretensión izquierdista de encarnar la demanda de igualdad de oportunidades es tan carente de fundamento objetivo como la de monopolizar el calificativo de "progresista", según la antigua retórica soviética. En una arenga o en un artículo partidista tales manipulaciones del lenguaje suelen ser consideradas como corruptelas tolerables; pero a nivel teórico no. La igualdad de oportunidades no la niega nadie. Otra cosa es la dificultad de imponerla a causa de la intrínseca historicidad del individuo humano y la imposibilidad de anular la temporalidad y espacialidad en que se encuentra todo lo materialmente concreto.
Por otro lado, la igualdad de oportunidades no se produce espontáneamente, ha de ser impuesta, y tal decisión requiere un poder, o sea, jerarquía. No sólo no hay contraposición efectiva entre libertad y jerarquía, sino que ésta es condición de aquélla. Y en el fondo aparece la inevitable autoapología. Unos valores son estimados como superiores a otros, y situarse en tal campo suele equivaler a elogio y crítica. El sometimiento a una jerarquía no es inicialmente grato, mientras que la afirmación de la igualdad entraña cierto narcisismo.
Y los datos históricos no corroboran esta interpretación. La primera izquierda propiamente dicha, la de la revolución francesa, no cesó de atribuirse la búsqueda de la igualdad; pero dio lugar a la dictadura de un grupo de los privilegiados jacobinos. Y el presunto salvador de la revolución que se devoraba a si misma, Napoleón, creó la suntuosa aristocracia familiar y militar del Imperio en la Francia metropolitana y en las naciones vencidas: reyes, príncipes, grandes duques, y títulos innumerables. Un abismo de desigualdad separaba al pueblo de las nuevas aristocracias revolucionarias. Similar fue el curso de la revolución soviética: al grito de igualdad se constituyeron, en Rusia y en los países satélites, la "nueva clase" y la "nomenklatura", tan alejadas de las bases como la nobleza zarista. Y al liquidarse la Unión Soviética, esa clase privilegiada ha sobrevivido, aún más enriquecida, gracias al corrupto proceso de privatización de empresas públicas. La potencia que Lenin condenó por explotadora de los trabajadores, los Estados Unidos, ¿no ha engendrado más desigualdad real que la que existía?. Una cosa es lo que se predica y otra lo que efectivamente se hace. Clasificar a los movimientos políticos por sus declaraciones programáticas o sus consignas propagandísticas es un ingenuo criterio nominal, no sociológico ni político.
b) Transportar la oposición derecha-izquierda a los valores de libertad-igualdad tampoco resulta esclarecedor porque ni los datos históricos, ni el análisis teórico confirman tal contraste. La derecha contrarrevolucionaria del siglo XIX era más bien absolutista, mientras que la izquierda era libertaria y enarbolaba, sobre todo, el primer término de la famosa trilogía de 1789.
Tampoco el análisis conceptual confirma el supuesto contraste, porque libertad e igualdad no se oponen: existen liberales igualitarios y no igualitarios, del mismo modo que hay demócratas igualitarios y autoritarios (ejemplo de estos últimos fue el socialismo real). La igualdad es un valor relativo que supone una previa estratificación, mientras que la libertad es un valor absoluto referible a cualquier nivel social; no se oponen, ni excluyen, sino que son compatibles y complementarios.
c) Cruzando el plano ético con el histórico, se ha dicho que la derecha y la izquierda representarían dos actitudes ante la justicia. Aquélla pretendería conservar lo justo ya obtenido, mientras que ésta siempre trataría de avanzar hacia cotas más altas de justicia. Esta interpretación no está respaldada por la experiencia. La izquierda de la revolución francesa empezó aniquilando el orden establecido, lo que desembocó no solamente en anarquía sino -lo que es peor- en injusticias. No fue diferente la revolución soviética. Posiblemente, la meta era más justicia; pero la realidad fue la contraria.
d) Exagerando el panegírico, se ha afirmado que la derecha es el egoísmo interesado y la izquierda el altruismo filantrópico. Pero tal interpretación no es una caracterización, sino una dogmática descalificación de la derecha, ya que el altruismo es socialmente el bien, mientras que el egoísmo es el mal. Un examen sereno de la historia contemporánea de Europa y Latinoamérica no justifica tal demonización partidista. El más elemental balance de nuestro pasado ¿dónde situaría a un supuesto o real Imperio del mal?. ¿En el más o menos derechista Occidente o en el Este, suprema encarnación del izquierdismo?. Creo que sin apasionamientos se lo puede ubicar en ambos lados geográficos, es decir, el mal no es patrimonio de unos, como tampoco lo es el bien.
e) Son falsos los dilemas entre orden y justicia, entre jerarquía y libertad, entre libertad e igualdad, entre conformismo e inconformismo, entre egoísmo y altruismo, como lo son todos los análogos entre tradición y ciencia, entre conservación y progreso, entre individualismo y solidarismo, entre nacionalismo y cosmopolitismo. Esas dicotomías de grandes polisemias no son mutuamente excluyentes, ni coinciden con las derechas y las izquierdas históricas. Más, se apoyan en peticiones de principios morales donde un término es el bueno y el otro el malo. Dos siglos de tal dialéctica han creado conflictos sociales; pero escasa luz lógica. Quizás los demagogos y sus escribas continúen con tales manipulaciones; pero el estudioso debe repudiarías por ideológicas en el peor sentido del vocablo, es decir, por no científicas. Es preciso abandonar la pretensión moralista, atrayente para el activista de barricada y buscar una conceptualización, una distinción objetiva y empírica a la vez, compatible con el dinamismo de una época ya que no histórico universal.
7. IZQUIERDAS Y DERECHAS ANTE EL ESTADO
La definición actual y concreta del Estado viene dada por un ordenamiento jurídico. Sus actores son tanto los funcionarios como la inmensa masa de ciudadanos.
Desde sus inciertos antecedentes, el Estado no ha cesado de complicarse y crecer. En el siglo XX, algunos Estados europeos han llegado a administrar más de la mitad del producto bruto interno. El Estado, identificado por Hobbes (1651) como Leviatán y luego divinizado por Hegel, es una realidad colosal.
El Estado es una figura inseparable del Derecho, y éste requiere coacción. El imperativo y la consiguiente constricción de las libertades individuales es el aspecto negativo del aparato estatal: el orden que impone va acompañado de violencia. Legítima o ilegítima, el Estado entraña necesariamente fuerza. Pero tal coerción resulta -para la mayoría- menos rechazable que el caos y la anarquía, que es la que impone físicamente el más fuerte. La convivencia sin Estado es un ideal lejano, a la par que un imposible para la actual forma social de vida que se han dado los humanos. Es irracional pretender la supresión de las formas políticas de coacción, especialmente de la más evolucionada, que es el Estado. La presencia del Estado es un mal menor que su ausencia, y la razón aconseja aceptarlo con sus reglamentaciones, sus cárceles y sus impuestos, aunque esto no signifique que se intensifique la lucha por reducir su presencia de abusos autoritarios. Los estatistas tienden a presentar como anarquistas a quienes no apoyan la constante hipertrofia del Estado y el progresivo estrechamiento de las áreas de autodeterminación individual. Es un recurso reduccionista y tan rancio como la invención del maniqueísmo.
No es sólo la acuciante alternativa entre vivir en relativa paz o la constante amenaza de rapiña y aún de muerte; es que la prótesis cultural que nos capacita y perfecciona es, en gran parte, fomentada y conservada por el Estado. Ser más o menos humano depende en gran medida del Estado. Hay una correlación entre la calidad estatal y la ciudadanía. La cuestión estriba en el tamaño del Estado.
En la actualidad, las tensiones de las sociedades avanzadas no se producen entre monárquicos y republicanos, confesionales y laicos, presidencialistas y parlamentaristas, sufragistas calificados o universales. Sea cual fuere la real sustancia imperativa de los derechos humanos, nadie discute su formal proclamación y la necesidad de su protección. Tampoco se niega la igualdad de oportunidades o la protección al desvalido. Lo que ahora divide y caracteriza a las izquierdas y a las derechas no son dos valores aparentemente contrapuestos como la libertad y la autoridad, ni siquiera intereses de clase enfrentados como los de la burguesía y el proletariado. La confrontación se produce a lo largo de una dimensión única: la estatalidad y es, por tanto, cuantitativa y, en sí, axiológicamente neutra: más o menos Estado. ¿Qué funciones y en qué medida se pueden privatizar?. Es el debate político por excelencia en las sociedades desarrolladas.
¿Ahorro público o privado?, ¿qué tipo y proporción de empresas estatales?, ¿qué áreas de orden público pueden ser asumidas por entidades particulares?, ¿qué pleitos se substanciarán en tribunales o en despachos de arbitraje?, ¿seguridad social de capitalización personal o de reparto colectivo?, ¿enseñanza estatal o privada?. En suma ¿qué proporción de la renta nacional será administrada por funcionarios públicos?. La izquierda, hasta inicios de la última década del siglo, ha propugnado más Estado, la derecha -en cambio- menos Estado. Esta es la actual polémica objetiva, mensurable y comparable del dualismo terminológico en la política contemporánea.
La preferencia por el tamaño del Estado responde a una teoría que, en primer lugar, puede tener fundamentación empírica. ¿Quién controla más eficazmente al gestor?, ¿el empleado, el propietario, o el burócrata de la administración pública?. Al respecto, la experiencia es ambigua y otorga razones a unos y otros demandantes.
Pero la preferencia por más o menos Estado tiene también una fundamentación pragmática con cierta connotación moral, recibida del socialismo en sus diferentes versiones, sobre todo, del marxismo. Se trata, inicialmente, de la cuestión de la plusvalía, ya que la propiedad pública haría que se revirtiese sobre toda la sociedad y no sólo sobre el propietario de los bienes de producción.
Es también la cuestión de la libertad: cuanto mayor la dimensión del Estado existen menos márgenes individuales de autodeterminación. La creciente fiscalidad es una forma muy severa de opresión porque priva al ciudadano de fracciones de su tiempo, a veces, de más de la mitad; es una variante del trabajo forzado, una esclavitud parcial que suele aplicarse progresivamente, en proporción a la capacidad y laboriosidad de las personas. Cuanto más fracasado e improductivo sea el ciudadano, menos le será confiscado por el Estado que -incluso- le obsequiará con fracciones de lo decomisado a los otros. De ahí que los ciudadanos sean más estatistas cuanto más minusválidos. Es cierto que en la coyuntura actual la derecha postula más libertad concreta; pero ¿acaso sólo para ciertas personas privilegiadas por el previo reparto de la propiedad?. Es el debate sobre las libertades formales y las reales suscitado por el socialismo de cátedra. Para equiparar las dosis individuales de libertad hace falta la violencia redistributiva del Estado, afirman los intervencionistas. Tal acción estatal, sostienen los liberales económicos, reduce el monto total de libertad en la sociedad. La experiencia contemporánea ha dado la razón a estos; pero subsiste la radical correlación: no hay libertad sin algunos recortes a la misma. Se trata de una gradación prudente.
En este debate, durante la primera mitad del siglo XX, la corriente hegemónica fue la izquierdista, ya que no cesó de aumentar el peso económico del Estado y su participación en la administración de la renta nacional, y esto no sólo en los países integrados a su órbita. Pero en la segunda mitad de la centuria se invirtió la tendencia, sobre todo a partir de 1989, año de la "volteada" (Rodriguez Kauth, 1994) del Muro de Berlín y del desastre del socialismo real. Si la derecha actual se caracteriza por postular menos Estado, es obvio que está triunfando a escala universal y que el punto medio de la tensión política se desplaza hacia las privatizaciones, o sea, hacia la derecha.
No debe olvidarse durante el debate acerca del Estado -que a veces llega a la pretensión de su desaparición- la clásica definición que sobre el mismo ofreció M. Weber (1944) cuando dijo que es aquella comunidad humana que dentro de un territorio aspira con éxito al monopolio legítimo de la violencia. Lo cual supone el condicionamiento de las acciones de quienes habitan su espacio con reglas fijadas por él. En definitiva, el Estado es la articulación de un conjunto de normas y la posibilidad de usar la fuerza para obligar a su cumplimiento.
Esta derechización, empíricamente verificable, no significa ni la anárquica negación del Estado que estamos sufriendo en Argentina, ni el rechazo de toda intervención soberana en la vida económica; sólo revela una tendencia con infinidad de posiciones intermedias, y sin duda, reversible. Una distinción tan dinámica, inestable y versátil como ha sido la de la derecha y la de la izquierda políticas hace pretencioso suponer que se ha llegado a un planteamiento definitivo.
La tensión entre mercantilismo y librecambismo es antigua; pero, en los finales de la segunda mitad del siglo XX, el fracaso del socialismo real decidió la alternativa a favor de la iniciativa privada y del libre mercado por parte de grandes masas de electores que han volcado su decisión en esa dirección. Esta es la razón de que los izquierdismos supervivientes, como la llamada socialdemocracia, no cesen de aproximarse a los programas derechistas que se concretan en liberalismo ("neo" o "paleo"), desrregulación y privatización, o sea, amortización de los efectos del moderno izquierdismo intervencionista, inspirado principalmente en Marx y en Keynes.
El izquierdismo estatista se ha quedado sin pensadores y va a remolque de los liberales económicos que han contado con figuras como las de Hayek o Friedman. Los teóricos del izquierdismo han pasado a la erudición o al olvido y, los que se reciclan de neoliberales ocasionales, han dejado de ser intelectual y moralmente respetables en la medida en que pretendan aleccionar desde el oportunismo coyuntural.
La regla de más o menos Estado es independiente de las razones teóricas o prácticas que conduzcan a fijar posiciones concretas. Dado que toda actitud política es moral y entraña una jerarquización de valores, la regla propuesta, en sí misma, es éticamente neutra, puesto que permite situar sin exaltar ni condenar. Existe un segmento, uno de cuyos extremos está ocupado por el totalitarismo (todo en el Estado, nada fuera de él). El otro extremo sería el de supresión del Estado. El carácter continuo de esta línea permite infinitas posibilidades, recíprocamente relativas. Es un criterio geométrico, amplísimo y sin implicaciones axiológicas intrínsecas. La localización clarificadora no supone juicio alguno de valor, salvo el universal e insoslayable de todo conocimiento científico que es la veracidad. El que propugna menos Estado se coloca a la derecha del otro.
¿Qué paralelismo existe entre más o menos Estado y más o menos mercado?. No es la misma contraposición con nombres distintos porque el libre mercado ha de ser garantizado por el Estado frente a los monopolios y otras corruptelas. El mercado libérrimo no coincide con la supresión del Estado, sino con su minimización. Es cierto que más Estado implica más intervención en la sociedad y en la economía, mientras que menos Estado supone menos intervención. En general, a medida que se avanza hacia la izquierda del segmento, se incrementan el volumen y la intensidad de la intervención.
En el presente panorama politológico no se divisa una regla más aséptica, general y circunstancialmente útil para clasificar a las corrientes políticas que la de más o menos Estado.
8. CONCLUSIONES
Las nociones de izquierda y derecha son relativas y -aplicadas en política- sus contenidos han cambiado, incluso polarmente. Los centros son aún más inciertos y movedizos. Los tres sólo pueden ser caracterizados en un tiempo y un espacio.
A las actuales corrientes políticas, sean cuales fueren sus nombres oficiales, sus seudónimos, o denominaciones subliminales, se las sitúa en la línea sustantiva averiguando si propugnan más o menos Estado que sus rivales en lucha por orientar o conquistar el poder. La que aspire a "menos" (privatizaciones y desrregulaciones) se localiza a la derecha de las otras. Esa es la clave del acertijo que hoy se enmascara bajo las retóricas publicitarias.
Lo demás resulta políticamente secundario y, de allí, la general anemia intelectual y ética de la clase gobernante.

lunes, 3 de diciembre de 2012


03/12/2012

Alcaldes socialistas de Toledo registran un escrito para reclamar la deuda de la Junta

Los alcaldes socialistas de la provincia de Toledo acudirán a los tribunales en el primer trimestre de 2013 si la Junta no les paga antes la deuda que mantiene con sus ayuntamientos, tal y como lo ha puesto de manifiesto el secretario general del PSOE en la provincia de Toledo y alcalde de Escalona, Álvaro Gutiérrez.

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ALCALDES SOCIALISTAS QUE HAN PRESENTADO UNA RECLAMACIÓN ESTE LUNES
ALCALDES SOCIALISTAS QUE HAN PRESENTADO UNA RECLAMACIÓN ESTE LUNES
Gutiérrez ha sido el portavoz de los cerca de 90 alcaldes socialistas de la provincia de Toledo que se han desplazado hasta la Consejería de Presidencia y Administraciones Públicas para registrar un escrito en el que reclaman el pago de la deuda que la Junta mantiene "con todos y cada uno" de ellos, que supera los 100 millones de euros y llega a 400 millones en el caso de toda la región, según aseguran.

El dirigente socialista ha manifestado que los alcaldes llevan meses reclamando esta deuda y "hoy es el último paso administrativo de advertencia". "A partir de hoy los ayuntamientos socialistas de la provincia de Toledo reclamarán por vía judicial" si la Junta no les paga lo adeudado, ha sentenciado.

Además, ha calificado de "falso" que la Junta haya pagado el 35 por ciento de la deuda que mantiene con los ayuntamientos y ha asegurado que la Junta de Comunidades le ha pagado apenas el 2 por ciento de lo que debe a los consistorios gobernados por el PSOE en la provincia de Toledo, algo que está poniendo en "graves" dificultades su economía y la prestación de servicios fundamentales.

Dicho esto, el líder del PSOE en la provincia de Toledo ha afirmado que los ciudadanos de Castilla-La Mancha están viendo como sus ayuntamientos están pasando por "graves dificultades", no por la gestión de los alcaldes sino porque tienen una presidenta que "le importa un pimiento" los problemas de los castellano-manchegos.

Finalmente, Gutiérrez ha reconocido que con el Gobierno anterior podría haber "algún desfase" en cuanto a los plazos de pago, pero "los pagos estaban siempre garantizados". "Siempre pagaban, ahora llevamos mucho tiempo, no solamente con impagos, sino con la sensación de que no nos van a pagar", ha señalado.

viernes, 10 de agosto de 2012

"Los recortes hacen inviable la vida en los pueblos de España"

Los recortes hacen inviable la vida en los pueblos de España"

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) y la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur) han denunciado este jueves que "los recortes hacen inviable la vida en los pueblos de España".

"Los recortes hacen inviable la vida en los pueblos de España"

 En este sentido, han criticado medidas como la tomada por el Consejo Interterritorial de Salud, que aprobó este miércoles un copago del 50 por ciento para el transporte no urgente, sin límites por renta, para los no pensionistas. A juicio del secretario general de UPA, Lorenza Ramos, esto va a suponer que muchas personas que viven lejos del hospital no puedan acudir a someterse a un tratamiento, por no poder pagar el transporte. "Es una discriminación inadmisible", ha añadido.
   Además, ambas organizaciones han asegurado que no es cierto que la gente esté volviendo al campo por la crisis. De hecho, han recordado que el paro en el mundo rural ha pasado de un 8,3 por ciento en 2007 a más de un 26 por ciento en 2012, mientras que en las zonas urbanas ha aumentado de un 7,8 por ciento a un 24 por ciento durante el mismo período, según datos de la Organización Internacional del Trabajo.
   Asimismo, UPA y Fademur han lamentado el cierre de escuelas rurales, "un centro básico de vida en los pueblos y garantía de futuro", que este año ha alcanzado máximos "preocupantes". Como ejemplo, han destacado que, en tres años, han cerrado 71 escuelas rurales en Castilla-La Mancha, 14 en Aragón y 99 en Galicia.
   Finalmente, han defendido que la economía de los pueblos es la más "real y productiva" y han pedido a las administraciones que apuesten por el medio rural y que "no marginen" a los que en él habitan.


El PSOE acusa a Cospedal de construir una democracia sólo para ricos

La Secretaria General del PP, que colecciona sueldos como quien colecciona bolígrafos, entre 3 y 4 retribuciones se le encontraron la última vez que alguien pretendió contarlas, entre sus negocios privados, sus negocios de partido y sus negocios institucionales, no tiene ningún empacho en hacer avanzar la región hasta el siglo XIX, época dorada de la democracia censitaria, cuando la vida política estaba reservada a quien pudiese justificar un determinado nivel de ingresos.
Con ello, los políticos de la Restauración querían mantener alejadas de la gestión pública a las grandes masas populares, sujetos pacientes de sus oligárquicas decisiones políticas. De momento, Cospedal en sus reformas, no ha planteado la limitación del derecho a voto del os castellano manchegos, si ha coartado muy seriamente su capacidad de elegir, ya que sólo podrán configurar las listas políticas aquellos individuos que no necesiten de las rentas del trabajo para vivir, sino que puedan costearse perfectamente una serie de años de activismo político a costa de las rentas familiares, paquetes de acciones con muy jugosos dividendos y sicav´s variadas.
Y todo ello, por supuesto, con la socorrida excusa de la crisis. Sin embargo, este farol lo ha apagado rápidamente el PSOE castellano manchego. Su portavoz en materia de empleo, Milagros Tolón ha denunciado la hipocresía  de la presidenta regional ya que, “para ahorrar”, suprime los salarios de los parlamentarios, que representan un importe conjunto aproximado de un millón de euros, pero se gasta alegremente la friolera de 67 millones en sus altos cargos, consejeros y asesores particulares. Y además, como señala Tolón, con el agravante de que “los diputados son elegidos democráticamente, mientras que los asesores son seleccionados a dedo”.
La razón final de estas maniobras, denuncian los socialistas manchegos es que “Cospedal no quiere testigos”.  "En este año se han despedido a 10.000 personas entre médicos y profesores, se ha aumentado el paro en 55.000 personas y se ha privatizado la sanidad, y la política mejor pagada de este país nos quiere silenciar", ha agregado.
Tolón se ha mostrado partidaria a que los diputados "se bajen el sueldo"siempre y cuando "se empiece por ella misma y por sus altos cargos", de los que ha criticado además que "la mitad de ellos no tributan en Castilla-La Mancha".
Las críticas a estas medidas han saltado la región para llegar al hemiciclo de Las Cortes. El secretario general del Grupo Socialista,Eduardo Madina, ha recordado que el fundamento central de toda la democracia es que todos los ciudadanos pueden ser electores y elegibles, y la medida adoptada por Cospedal supone un "ataque directo" a ese principio ya que entiende que sólo aquellos que tenga recursos económicos y una vida resuelta tendrán posibilidades de dedicarse a la representación política en las Cortes regionales.
   "En Castilla-La Mancha, las leyes y el control al Gobierno sólo lo podrá hacer quien pueda pagárselo", ha comentado, acusando al PP de romper "el principio básico de la democracia".   Madina ha recordado que el PP ya aplica esa idea de autofinanciación a otros campos como la sanidad o la educación. "Están construyendo un país para quien pueda pagárselo", ha remachado en rueda de prensa.

Presupuestos (la gran estafa)


Hacía tiempo que no se contaba con tan escasa pericia incluso para no decir la verdad. El arte de esconder los remiendos, como el Lazarillo de Tormes, acaba no dando resultado y sabiendo de la manera tan sencilla como obscena que son falsas las cuentas.

Ni en una novela de picaresca se sostiene tan gruesos engaños como en estos Presupuestos Generales del Estado. Para poder decir que los ingresos públicos aumentarán hay que, primero tener la cara muy grande, y, posteriormente presentar sin descomponer la figura un panorama económico que muestre que los españoles ganarán más -y por lo tanto pagarán más impuestos-, el año que viene.
Tratan de engañar a Europa y, de paso, ver si cuelan los españoles quienes sólo tienen el deber de fijarse en los grandes titulares. Para empezar firmaron con la Unión Europea un déficit de todo el Sector Público del 4,5% del PIB. Sumando, el Estado debe tener un déficit del 3,8% -algo así como Alicia en el País de las Maravillas-, un 0,7% las comunidades autónomas aunque para ello se tengan que llevar por delante la Educación y la Sanidad, y, sorpresa, equilibrio presupuestario en los ayuntamientos y en la Seguridad Social. ¿Hay algo más falso?
¿Cómo conseguir reducir el déficit público al 3,8%? Pues, simplemente, ingresando más y gastando menos. Para ingresar más hay que presentar una gran mentira en Bruselas: la economía española sólo va a decrecer un -0,5%, a pesar de que todos los agentes económicos y sociales, académicos y universitarios, señalan que durante el 2013 la economía española verá disminuir su PIB entre un 1,5% y un 2%.
Para reducir los gastos no pueden disimular que se les ha disparado los intereses de la deuda en 9.742 millones de euros y la transferencia a la Seguridad Social en 6.662 millones de euros. ¿Por qué la Seguridad Social pasa por problemas?
Porque la reforma laboral de febrero, lejos de crear empleo, al margen de suscitar confianza, ha empeorado la ocupación y por lo tanto los ingresos del Instituto Nacional. ¿Cómo es posible que, en otro ejercicio de disimulo, se diga que la tasa de paro llegará al 24% cuando en realidad probablemente toque el 26%? Para poder mentir en relación a la disminución de la prestación por desempleo y presentar menos gastos del que se nos viene encima.
Falsedad, mentiras, improvisación. Una impostura que difícilmente engaña a unos españoles que esta vez ven como disminuye el presupuesto del Estado para Educación en un 14% o las becas en un 4% con el fin de poder pagar los intereses generados por unas reformas financieras inopinadas y sufragar una Seguridad Social con problemas derivados de una reforma laboral perjudicial.
Los Presupuestos son falsos en sí mismos, una gran estafa estadística en forma de cuentas.




El alcalde de Alburquerque continúa su lucha por recuperar los proyectos de energías renovables que el PP anuló al llegar a La Moncloa

El Alcalde de Alburquerque, Ángel Vadillo, cumplió ayer 60 días en huelga de hambre pacífica e indefinida a las puertas Ministerio de Industria en Madrid. Un 42% de paro en su municipio le ha llevado a esta situación. "Con un alto nivel de desempleo y una crisis devastadora", a Alburquerque "sólo le queda luchar para que el Gobierno apueste por las renovables", y así poder reanudar los 5 proyectos de termosolares previstos para su localidad que truncó el real decreto 1/2012 del 27 de enero.

El alcalde de Alburquerque continúa su lucha por recuperar los proyectos de energías renovables que el PP anuló al llegar a La Moncloa
“Una realidad para los alburquerqueños que se extrapola a los extremeños, ya que su región está sufriendo una de las situaciones más dramáticas de todo el país. La única oportunidad que tiene Extremadura para poder sobrevivir se encuentra en la explotación del potencial solar del que dispone. Algo que solo sería posible si el Gobierno apostará por las energías renovables”.

Ángel Vadillo, alcalde de Alburquerque, comenzó hace 60 días una huelga de hambre indefinida como medida de presión para que el ministro de Industria, José Manuel Soria atienda la reivindicación de mantener las ayudas las energías renovables, que considera la "única oportunidad de futuro para su comunidad".

“¿Cómo se puede vivir viendo como hunden a tu pueblo, tu tierra y tu gente y no hacer incluso lo imposible por evitarlo?”. Con estas palabras finalizaba la carta que Ángel Vadillo, el alcalde socialista de Alburquerque, remitió al ministro de Industria hace algo más de dos meses. En la misiva, Vadillo anunciaba su intención de iniciar una huelga de hambre si el ministro no le atendía. Sólo tras esta amenaza, Soria encontró un hueco en su agenda para recibir al alcalde socialista, que gobierna con una mayoría absoluta de 11 concejales frente a los dos del Partido Popular. Antes, Vadillo había pasado 58 días viviendo en una furgoneta frente a la sede del ministerio de Industria, al que había llegado andando durante 22 días desde su localidad, sin que el ministro hubiera considerado que el primer representante de un pueblo español mereciera su atención.

Alburquerque es una pequeña localidad de origen árabe cuya economía ha estado basada principalmente en la ganadería, siendo famosa la excelente calidad de su chacinería, pero que como el resto de los pueblos de España está sufriendo las consecuencias de la crisis económica y generando grandes bolsas de parados. Hasta la llegada del Partido Popular, el municipio había desarrollado un ambicioso proyecto de producción de energía termosolar en el que se preveía la instalación de cinco plantas que habían sido aprobadas por el anterior gobierno presidido por José Luís Rodríguez Zapatero.

Sin embargo, con la llegada del Partido Popular a la Moncloa, y de José Manuel Soria al ministerio de Industria, los fondos destinados al desarrollo de energías limpias y sostenibles fueron eliminados de los presupuestos del Estado para apostar decididamente por las energías tradicionales gestionadas por grandes corporaciones. En consecuencia, las cinco plantas previstas en Alburquerque quedaron en suspenso al perder la posibilidad de financiación aprobada por el anterior Gobierno socialista.

Tras los 58 días apostado a las puertas de ministerio, y sólo tras hacer pública su intención de iniciar la huelga de hambre, Soria decidió, por fin, recibir al alcalde extremeño, al que, en un breve encuentro, comunicó, en el demagógico tono que caracteriza a algunos ministros populares, que no iba “a utilizar el dinero de los españoles para pagar las renovables de Extremadura”. Por este motivo, Vadillo tachó de "demagogo" a Soria, al que acusó de " enrocarse en este tema para mantener los privilegios a las multinacionales españolas de la energía". "Yo no he venido aquí a hablar con el ministro, sino a por los cinco proyectos de termosolares proyectados en mi pueblo, por las renovables en Extremadura y España, porque eso sería ganar el futuro en este momento vital para que mantengamos los servicios sociales, no subir los impuestos a la gente, no poner en la calle a tantos, y no cargarme todo lo que he conseguido en 17 años en Alburquerque", añadió tras el fallido encuentro con el ministro.

Por este motivo, Vadillo inició la huelga de hambre indefinida que sólo abandonará, asegura, si se da uno de los tres siguientes supuestos, recogidos en la carta remitida al ministro Soria: “que el Ministerio permitiera y apoyara totalmente los proyectos de Renovables de Alburquerque con Autorización Administrativa en condiciones óptimas para que el promotor los puedan realizar, y una fecha clara y de corto plazo para comenzar las obras y empezar a crearse los empleos que tanto necesitamos en mi pueblo”. Otra opción , “la más deseable para mí”, afirma el alcalde, “cuando el Ministerio y Ud. hicieran una excepción con Extremadura y permitiera que todos los proyectos que hay en mi tierra de Energías Renovables con Autorización Administrativa (incluyendo desde luego en las mismas condiciones del punto primero, los de Alburquerque) de manera óptima para que los promotores los puedan realizar, necesitamos en nuestra Región (Extremadura supera el 32% de desempleo, y solo tenemos al sector de Renovables como estratégico para empezar a crear empleo y que se deje de destruir o el hundimiento de una tierra a la que amo por encima de todo)”. La última opción, “las más deseable para todos”, sería que “hubiera una apuesta clara de España por el sector de las Renovables, que permitiera que todos los proyectos viables los apoyara su Ministerio con una legislación estable que dé Seguridad Jurídica al sector, que permita a los promotores realizarlos y captar inversiones que tanta falta hace a este país (incluyendo siempre en las mismas condiciones del punto primero los proyectos de Alburquerque)”.

El SAMUR desplazó hace dos días una unidad móvil del 112 hasta la puerta del Ministerio de Industria en Madrid para monitorizar la salud del primer edil. Tras realizarle las distintas pruebas, determinaron que, a pesar de tener una patente debilidad física y una pérdida de peso en torno a los 20kg, sus constantes vitales siguen dentro de los parámetros determinados para este tipo de situaciones. Tras 60 días, la lucha del alcalde de Alburquerque continúa.

jueves, 9 de agosto de 2012

LA ESPAÑA SIETEMESINA


VIERNES, 31 DE AGOSTO DE 2012 

No se trata de criticar gratuitamente, ni siquiera de dejar de mostrar al mundo los errores de un gobierno como el español, empecinado en el error y confundido por el camino. Se trata de ser capaces de mostrar una batería de soluciones, que las hay, que devuelvan a la gente la capacidad propia de salir de un pozo en el que los conservadores no hacen más que resbalar.

Los socialistas jugamos con la ventaja de un cuaderno de bitácora que, tarde o temprano, lleva a la sociedad al progreso, la distribución y la libertad. Y ese guión pasa por no creer en iluminados y élites provistas de varitas mágicas y conejos de chistera. La literatura de nuestro proyecto pasa por devolver a la gente la capacidad de prosperar: ese es el primer paso.

No podíamos esperarnos en tan solo nueve meses que los conservadores españoles iban a confundir tanto a la historia, abocar al país al precipicio, llevar las contradicciones más elementales al seno del Consejo de Ministros.

Nuestra responsabilidad es la de presentar una alternativa. Allá donde estemos, donde podamos hablar, proponer o escribir. En el Congreso y en el Senado, en los parlamentos regionales, las diputaciones y los ayuntamientos.

Una alternativa sin complejos sustentada en nuestros principios y nuestras convicciones. Desde la creencia evidente de que lo que propongamos exige un ejercicio de responsabilidad con respecto a España y a los españoles.

Porque una alternativa significa proponer una política exterior más contundente con respecto al eje reaccionario que domina Europa. Sostiene poner encima de la mesa una política de estabilización que asuma la eficiencia y la austeridad sin recortar en educación, sanidad o servicios sociales. Que sustente en el crecimiento, negro sobre blanco, concretando inversiones, paradigmas tecnológicos y modernización productiva, nuestro futuro.

Y sobre todo que cuente con la gente. Con los emprendedores y con los jóvenes, con los trabajadores y los funcionarios, con los españoles y las españolas. Que devuelva la capacidad de progresar, para un lado o para otro, a la gente, no a los bancos centrales, a las instituciones financieras y a los cuatro burócratas de Bruselas.

El problema no es que nos hagan preguntas, sino que no tengamos respuestas. Y las tenemos. Y tenemos también la capacidad de comunicarlas, aún con la escasez de medios progresistas en la que nos encontramos, y la timidez congénita de algunos de los nuestros. Porque sin alternativa no hay futuro, y sin respuestas nuestro porvenir dejará de depender de nosotros mismos para que sean otros quienes nos escriban la historia.




MIÉRCOLES, 8 DE AGOSTO DE 2012


LA ESPAÑA SIETEMESINA

En siete meses hemos llegado a una situación insostenible, con un presidente de desgobierno que no sabe qué hacer, con una dirección política totalmente equivocada que nos aboca cada día que transcurre a un abismo peor. España está en situación paralela a la de Grecia y a la de Portugal. Rajoy, cuando visitó el país vecino, ya comentó cínicamente cuánto le gustaba los hechos allí acaecidos, siendo la realidad de una crudeza tremenda y de una pobreza insoportable.
La gente estamos hartos del empecinamiento de Rajoy. Y la reacción de este, ante el descontento social, podría haber sido el replantearse la situación y procurar la rectificación de las acciones gubernamentales que la ciudadanía rechaza. Pero en lugar de ello su rebote es la  represión en toda regla: se amenaza incluso el expresar el descontento. La postura canalla de esta gentuza que manda pretende imponer la ley del silencio, cercenar la libertad deexpresión.


Nuestros hijos, con sus carreras universitarias realizadas están emigrando a países europeos, donde poder trabajar y ejercer lo que en España les es denegado.

También nos han vetado el ponernos enfermos; los médicos no pueden atendernos porque los están echando de la Sanidad Pública; y lo hacen de la manera más vil y cobarde que uno pueda imaginar. Desvían a los enfermos a la Sanidad privada, donde les operan de intervenciones menores pero no se les proporciona ningún analgésico postoperatorio; se les da la receta y se les manda a cualquier farmacia, donde tampoco encuentran el remedio al no haber existencias de medicamentos, pues las farmacias no cobran de las autoridades autonómicas ni estatales. Laruina se masca por cualquier esquina. Está al acecho de nuestras necesidades. Todo está abocado a la privatización.
Las trampas son cada vez mayores para dificultar que los niños estudien. Ahora están jugando estos mandamases con las tarteras, más dinero, más un montón de burlas. Tampoco launiversidad es asequible más que para los ricos. Los pobres tendrán que formar sus ghettos especiales para poder subsistir, apoyándose los unos en los otros, despreciados por la clase pudiente económicamente.
En Andalucía se ha retomado la leyenda de José María el Tempranillo: los supermercados de firmas ricas son asaltados para dar de comer a los ya indigentes. Ante situaciones imposibles, también radicales deben ser las acciones a tomar. Sin embargo, Juan Roig, una de las diez primeras fortunas de España, no está conforme en colaborar y avisa al ministro del Interior para que estos "ladrones" -que son gente honrada- sean encarcelados como si de terroristas se tratara. En Marinaleda, a la espera de que lo detengan, está su alcalde, Sánchez Gordillo, que ha contribuido en este "delito" tan mal visto por los auténticos saqueadores, los de guante blanco, que nos han robado y en ello siguen, siendo considerados por algunos como 'gente de bien', habiendo evadido sus (nuestros) capitales a los paraísos donde no contribuyen a la Hacienda pública española.
Nuestra sangre está siendo succionada por estos que mandan pero no gobiernan; nos toman por imbéciles. Todo, comida, ropa, calzado, medicamentos...subiendo de precio incesantemente, ahogando a la población trabajadora que no consigue llegar ni a mitad de mes..

Estos del PP y sus amigos especuladores que nos arruinado no hablan más que recortar, sin explicar por qué. Nada se analiza, la imposición es la única forma de actuar. Y la verdad es que hay otras salidas a esta crisis montada por los neoliberales del mundo occidental. Es una terrible equivocación tanto recorte, máxime en un momento de recesión muy seria en España. 

Y, desde luego, si tienen que recortar, porque son incapaces de lograr otras salidas, que se recorten ellos que tanto han robado al pueblo y tantísimo han apoyado, y siguen, a los especuladores que se han zampado la riqueza del país, la nuestra. 
Nosotros no estamos dispuestos a aguantar más. Cada día nos desayunamos con nuevas "alegrías". Ahora son los "sin papeles" los que se ven impelidos a salir de España. Los echan, pues no pueden pagar la barbaridad de euros que les imponen para asistencia médica, ya que  nada tienen, ni para comer. El PP está cultivando la homofobia y el racismo; en este sentido estamos igualitos que Grecia.

La inmoralidad y el cinismo calculado del PP está consiguiendo enfrentar a los españoles con los emigrantesA los que tienen trabajo con aquellos que no lo pueden alcanzar, porque Rajoy se ha olvidado de los 3.500 millones de puestos de trabajo que González Pons bramó en sus falsas promesas electorales. Han conseguido demonizar a los funcionarios, cuando resulta que son necesarios para el buen funcionamiento de la nación. Lo que sobra es tanto cargo públicoa dedo, algunos sin saber estampar ni un garabato, que son estómagos agradecidos y cuya única tarea es cobrar a fin de mes.

La ideología neoliberal de estos del PP está acabando con lo público para imponer lo privado. Se expulsa a trabajadores de entidades públicas para contratar los servicios de empresas privadas, las de los amiguetes. RTVE ha dejado de ser pública, la de todos los españoles: no han cambiado de personal por su valía, sino por ideologizarla al máximo y manipular desde ella al pueblo. Los "urdacianos", que mienten sin ruborizarse lo más mínimo, ya están al frente de la cadena pública.
En siete meses no hay quien conozca a España. La desvergüenza de los mandatarios y la tibieza del principal partido de la oposición ha llegado a un climax de indecencia que solo queda, como solución salvadora de los más, echarnos a la calle por las bravas.

Quizá se hayan retirado los recortes económicos a la policía -de esto se está hablando- para que no se sientan identificados con lo que son,  pueblo, y carguen contra nosotros de manera mucho más descarnada. De ser así, este PP indecente y sin escrúpulos habrá comprado mercenariospara que nos machaquen en nuestras legítimas protestas.
Habrá que pellizcar la carne blanda de este pueblo tibio.  Dice mucho la poca resistencia ante una injusticia incalificable respecto al Juez Garzón, que fue condenado por un delito "creado" contra él porque sabía demasiado sobre la trama Gürtel y su vinculación directísima con el PP. Después se aprovechó por 'las  altas esferas' para acabar con la Ley de Memoria Histórica,  y así que permanecieran en las fosas de la vergüenza los asesinados por Franco y evitar honrarlos como se merecen. Además, se procuró retorcer la Historia para convertir al asesino en el gran caudillo de una "España, una, grande y libre" para los peperos cavernarios y la Iglesia católica. Calladito estáRouco, aunque en petit comité sigue hostigando a Gallardón para que después de abolir la Ley del aborto tome las tijeras y acabe con la del matrimonio homosexual. Nada se dice de la pederastia. También en esto el Pueblo tendrá que tomar sus propias decisiones y actuar.
Septiembre está en una esquina doblada, pleno de amor y esperanza. No le vamos a fallar. Y esto no será más que el inicio del inicio del Pueblo.